El contexto macroeconómico actual se caracteriza por el aumento de la inflación, la subida de los tipos de interés y la ralentización del crecimiento. Los inversores están revisando sus opciones en esta era de incertidumbre. En este sentido, muchos buscan mejorar la resistencia de sus carteras y aumentar la rentabilidad.  Por ello creemos que una asignación a los mercados privados -como el inmobiliario, las infraestructuras, el capital riesgo y el crédito privado- es una opción convincente.

Más oportunidades

Los mercados privados han crecido extraordinariamente en las dos últimas décadas. Según nuestras cifras, los activos gestionados en el sector han pasado de menos de un billón en 2000 a más de 13 billones en 2022.

Hay vida más allá del modelo 60/40

La reciente volatilidad de los mercados ha demostrado que la relación entre la renta variable y la renta fija no está tan descorrelacionada como los inversores pensaban. En consecuencia, la asignación tradicional de carteras de un 60% de renta variable y un 40% de renta fija está en entredicho. En consecuencia, muchos inversores están rompiendo este molde en busca de diversificación, y los mercados privados se están convirtiendo en una opción cada vez más popular.

Crecimiento gracias a las tendencias a largo plazo

Los mercados privados pueden ayudar a los inversores a aprovechar las tendencias estructurales de crecimiento a largo plazo. La pandemia del covid aceleró muchos de estos temas, creando oportunidades en los sectores sanitario, alimentario y financiero. La innovación tecnológica también está desempeñando un papel importante en estos sectores, ofreciendo otra vía de crecimiento.

Por su parte, la transición a economías con bajas emisiones de carbono y a la neutralidad total son importantes temas de inversión. Mientras tanto, la guerra de Ucrania ha confirmado la importancia de la independencia y la seguridad energéticas. Como resultado, esperamos un aumento significativo de la inversión en energías renovables y en tecnologías energéticamente eficientes. Los inversores pueden acceder directamente a esta tendencia a través de áreas como las infraestructuras renovables y la financiación de créditos privados para nuevas tecnologías y soluciones energéticas innovadoras.

Y luego está la cuestión demográfica. La población de los mercados desarrollados envejece más rápido que la de los emergentes. La demanda de los consumidores se está desplazando hacia los servicios, en particular la atención sanitaria, más centrada en mantener el bienestar. De hecho, durante la pandemia aumentó la necesidad de banda ancha más rápida y de salud digital, lo que aceleró la necesidad de contar con telesalud, consultas virtuales y farmacia electrónica. Esperamos que esta tendencia continúe.

En las economías emergentes, la inversión en desarrollo urbano e infraestructuras será crucial para apoyar a las poblaciones más jóvenes. Prevemos oportunidades considerables en los sistemas de transporte, los servicios públicos y las infraestructuras sociales (por ejemplo, escuelas y hospitales).

Pensar la diversificación

Creemos que la creación de una cartera resistente será clave para sortear la volatilidad del mercado. Y una asignación a los mercados privados es una forma de lograr rendimientos con fuentes diversas. Sin embargo, invertir en mercados privados no es tan fácil. El mercado es complejo y requiere selectividad, experiencia y habilidad para identificar los activos adecuados. Los inversores también deben considerar sus asignaciones en relación con sus objetivos de resultados. Hay un equilibrio necesario entre altos rendimientos, bajos costes y exposición a activos más ecológicos. Como no se pueden alcanzar todos estos objetivos, la cartera "óptima" depende de los objetivos de inversión del inversor.

Como consecuencia de ello, hemos asistido a un resurgimiento del interés por los productos diversificados que invierten en activos privados. Una de sus principales ventajas es el acceso a los mercados privados con compromisos más reducidos que los asociados tradicionalmente a esta clase de activos. También utilizan la asignación de activos a largo plazo para lograr resultados específicos. La profundidad de la diversificación (clases de activos, geografías y añadas) y la ejecución (inversiones primarias, secundarias o directas/coinversiones) son factores diferenciadores clave. La calidad de los gestore, el historial y las estructuras de comisiones también son consideraciones importantes.

Conclusión

En nuestra opinión, una cartera totalmente diversificada de activos privados debería ayudar a los inversores a optimizar su perfil de riesgo/rentabilidad, con la posibilidad de obtener mayores rendimientos y reducir la volatilidad. La aplicación con éxito de este enfoque requiere experiencia no sólo en los mercados privados, sino también en la inversión multiactivo. Es raro que los gestores puedan demostrar ambas cosas: un segmento del mercado al que habrá que prestar atención en los próximos años.